Me siento tan mediocre a veces. No puedo conectar mis neuronas para lograr entender como de un segundo a otro las cosas más mágicas y que me traen tanta alegría a mi vida pasan a ser incoloras, ya no me provocan esa grata satisfacción, si no un gran vacío. ¿Entendes? Y siento que las historias, mis relatos, mi vida se repite como una canción en play y que no termina más, sigue, sigue, sigue...
Es como si cayera, viera mi error y lo volviera a hacer. Entonces, después de esto se que viene: viene un agujero negro lleno de preguntas, interrogatorios que no me puedo responder.
¿Quién soy?
¿Qué hago acá?
¿Qué quiero de mi vida?
Siento, como si no fuera poco, que todo mi alrededor se pone de acuerdo para hacerme sentir más confundida, como si con sus acciones y palabras le pusieran un signo de pregunta a todo lo que hago.
Me siento encerrada en signos de interrogación mientras lo que busco es vivir en signos de exclamación.