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Agustina. 15. Argentina. Mi vida es la comedia musical, soy usualmente rechazada por la sociedad. Soy una fracasada, una nerd de alma. Creo en el destino, en los sueños. Venero la vida, me gustaría poder irradiar positivismo a las personas. Ah! Soy de Géminis. Soy jodida. Complicada.

lunes, 21 de noviembre de 2011

They say be afraid

Me siento como una nena de 6 años que lo único que hace es evitar bañarse, porque no quiere, porque no le dan ganas, porque le tiene fobia... Estuve escapando a escribir pero como todo círculo vicioso siempre se vuelve dicen. No es que escribir no me guste, pero me aterra la idea de plasmar mis ideas, esas que revolotean en mi cabeza, y que se conviertan en realidad (o si bien ya son realidad y me aterra vivirla, sentirla, transitarla).
Me siento tan mediocre a veces. No puedo conectar mis neuronas para lograr entender como de un segundo a otro las cosas más mágicas y que me traen tanta alegría a mi vida pasan a ser incoloras, ya no me provocan esa grata satisfacción, si no un gran vacío. ¿Entendes? Y siento que las historias, mis relatos, mi vida se repite como una canción en play y que no termina más, sigue, sigue, sigue...
Es como si cayera, viera mi error y lo volviera a hacer. Entonces, después de esto se que viene: viene un agujero negro lleno de preguntas, interrogatorios que no me puedo responder.
¿Quién soy?
¿Qué hago acá?
¿Qué quiero de mi vida?
Siento, como si no fuera poco, que todo mi alrededor se pone de acuerdo para hacerme sentir más confundida, como si con sus acciones y palabras le pusieran un signo de pregunta a todo lo que hago.
Me siento encerrada en signos de interrogación mientras lo que busco es vivir en signos de exclamación.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Debe ser que de chiquita no me hicieron ver suficientes telenovelas. Quizá si hubiera visto más sobre cómo el lindo de la historia enamora a la pobre fregona entendería que el romanticismo sobrevive a través de los años y que para el amor no hay condiciones, ni distancias.
Pero como no las vi o no procesé suficiente la información me niego a creer que un sentimiento puede ocurrirle a dos personas SIMULTÁNEAMENTE. Es obvio que creo en el enamoramiento, pero ¿es posible que ocurra en un mismo instante para dos personas? Dudo demasiado.
Y no es por ser fiel a mi feminismo extremo pero creo que los hombres sí son todos iguales y nosotras seguimos buscando al ideal porque queremos creer que nos espera algo mejor, cuando lo merecemos pero sabemos que no va a pasar.
Quizá tendría que culpar a mi mala suerte en el amor, a mi mala racha que hace que todo termine antes de "cerrar el trato". ¿Seré yo la que atrae al desamor por no creer en el hombre ideal? Nunca lo sabré. Mientras tanto me conformo con poder mirar a mis pares femeninos y hacerles saber que tarde o temprano la princesa se aburre, la pobre fregona tira el trapo y todas nos cansamos de besar sapos.
La culpa la tiene mi mamá por no haberme obligado a mirar las novelas de las tres de la tarde.

viernes, 14 de octubre de 2011

VIVA LA VIDA

Quisiera poder hacer un monólogo lo suficientemente preciso y entretenido para contar mi realidad, para poder sacarles a los pocos espectadores que leen mi blog un suspiro o arrancarles de la garganta un "que bueno che, te lo merecías". Después de una primera mitad de año mediocre, gris y sin salida llegaron una seguidilla de meses que minuto a minuto me hacían dudar de mi salud mental. ¿No lo soñé?
Si mis cálculos no me fallan y mi cordura sigue intacta puedo asegurar que:
- Aprendí a perdonar olvidando, dejando a tras y sin aferrarme al rencor.
- Logré establecer vínculos con un amor platónico que actualmente me manda invitaciones a su casa sabe Dios con qué fines.
- Recuperé a una amiga que había perdido, o en realidad descubrí que lo que nos une es mucho más fuerte que la presión que la gente puede ejercer sobre nosotras.
- Incorporé pensamientos positivos a mi día a día (y dejenme decirles que los resultados son im-pre-sio-nan-tes!!)
- Me reinventé, redescubrí y elegí usar mi mejor faceta todos los días hasta hoy.
Y si bien la lista podría continuar y hacerse una estrofa sin fin, elijo parar acá y resumir que lo más importante de todo lo que aprendí (y probablemente aprenderé) es que la felicidad que tanto buscaba, esa en la cual me he gastado millones de entradas en este blog pidiendole que me visite, no se encuentra en ninguna de las Páginas Amarillas ni se compra por medio de ningún 0800, la felicidad esta adentro de cada uno y se enciende cuando te desprendés de todo miedo y mirás para adelante, sabiendo que lo mejor siempre se hace esperar y que la luz siempre vence a la oscuridad.
Gracias por leerme.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Hello October, please be nice to me



Como un amor no correspondido que toma sus maletas y se marcha así se fue Septiembre, revoloteando por el aire y tarareando una canción con gusto a resignación. Después de muchas idas y venidas ya no sé a donde voy, no es que no tenga un rumbo definido, si no que son tantos los caminos que se abren que no se cual elegir.
Treinta días me alcanzaron para abrirle las puertas de mi vida a una persona, treinta días me bastaron para olvidarme de algunas relaciones enfermizas y decidir qué es lo que realmente quiero. Quiero felicidad, pero ¿acaso no es lo que queremos todos?
Soy consiente de que las cosas van y vienen, que no tengo que aferrarme a nada y que lo material dura lo que un estornudo, pero a veces es bueno salirse un poco del protocolo y no ir por la vida dudando de las cosas. La vida es automática.
Si bien todas las cosas parecen ir bien en mi vida y no tengo mucho para quejarme, espero que en este nuevo mes aprenda que tengo que dejarme llevar un poco más. Fluír. Como la alegría o el amor, como las palabras de un corazón que vive exclusivamente para ser feliz.
Y con una taza de té en mis manos, mirando por la ventana, despido a Septiembre cálidamente y susurro para mis adentros: ¡Pucha que vale la pena estar vivo!

sábado, 24 de septiembre de 2011

Rocanroles sin destino


Acá les traigo una historia de una pequeña soñadora, chica de barrio que un día se enamoró. Teniendo como personaje principal lo tengo a él, integrante de una banda de rock que usando sus ligeras palabras logró enroscar a nuestra personaje principal en un mar de promesas, ilusiones y citas para encontrarse. Así pasaron los meses. Se reunían los jueves en un bar, ella lo escuchaba cantar y después se le quedaba prendida en la mejilla dándole millones de besos, recordándole que cada canción era mágica, mística, cósmica.
El tiempo pasa y las personas tienen que seguir sus vidas, lejos o cerca, pero seguirlas al fin. Él tenia que elegir qué hacer por el resto de su vida, por lo que se mudó a varios kilómetros para poder estudiar y formarse. Ella lo lloró, lo esperó pero nunca lo olvidó (aunque varias veces lo intentó). Nadie pudo nunca descifrar si realmente fue amor o una simple obsesión. Ella se dio por vencida y abandonó la lucha, dejó atrás el rock and roll y miró la vida desde otra perspectiva.
Finalmente, a casi un año de su partida, él recuperó el contacto con su pequeña admiradora y gracias a la tecnología logró avivar los sentimientos que ella escondía.
No se por qué pero siempre mis historias amorosas suenan mejores contadas en tercera persona.