
Como un amor no correspondido que toma sus maletas y se marcha así se fue Septiembre, revoloteando por el aire y tarareando una canción con gusto a resignación. Después de muchas idas y venidas ya no sé a donde voy, no es que no tenga un rumbo definido, si no que son tantos los caminos que se abren que no se cual elegir.
Treinta días me alcanzaron para abrirle las puertas de mi vida a una persona, treinta días me bastaron para olvidarme de algunas relaciones enfermizas y decidir qué es lo que realmente quiero. Quiero felicidad, pero ¿acaso no es lo que queremos todos?
Soy consiente de que las cosas van y vienen, que no tengo que aferrarme a nada y que lo material dura lo que un estornudo, pero a veces es bueno salirse un poco del protocolo y no ir por la vida dudando de las cosas. La vida es automática.
Si bien todas las cosas parecen ir bien en mi vida y no tengo mucho para quejarme, espero que en este nuevo mes aprenda que tengo que dejarme llevar un poco más. Fluír. Como la alegría o el amor, como las palabras de un corazón que vive exclusivamente para ser feliz.
Y con una taza de té en mis manos, mirando por la ventana, despido a Septiembre cálidamente y susurro para mis adentros: ¡Pucha que vale la pena estar vivo!
Me encantó, así de facil
ResponderEliminarMe re gustó. Realmente.
ResponderEliminarGracias por tus alagaciones hacia mí, jajaja.♥