Siento que necesito llegar, alcanzar, tocar cada cosa que me propongo. A veces lo hago, a veces no. La satisfacción que me trae poder decir 'lo hice' no se compara con nada, es una de las sensaciones más hermosas que puedo experimentar pero hay un punto al que siempre quiero llegar y no puedo. No puedo con las críticas, no puedo con los prejuicios; y no es que no pueda con ellos porque soy una histérica egocéntrica, no puedo con eso porque antes de que otros me juzguen, la persona que más me juzga soy yo misma.
Odio ser así, exigirme tanto, presionarme y todo el tiempo atacarme, atacarme, atacarme. Odio quererme lo suficiente como para decir "no Agustina, esto te hace mal". Igual ojo, se una parte de mi (por más chiquitita que sea) se siente orgullosa de quien soy.
Lo que me pasa es que no reconozco el punto justo donde hay que frenar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario